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Los casi break-ups.

ayguapa:

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Cuando cortas con tu novio, es horrible (tanto para ti como para tus amigas). Pasas por una etapa en la que tu única alimentación viene de un bote de Nutella, tu única educación viene de comedias románticas, y tu única actividad es básicamente llorar. Llorar, lamentarte, odiarlo y volver a llorar.

“Él no te merecía” y “Estás mejor sin él”, te dirán, hasta que eventualmente tú empieces a creerlo y, aunque hayas vivido años con ese patán en tu vida y el muy maldito lleve en sí momentos especiales para ti como tu primera vez (tanto teniendo relaciones sexuales como manejando), eventualmente sigues adelante.

Sin embargo, ¿qué pasa cuando no eres nada de él y, a pesar de ello, pasas de ser su nada a ser su todavía menos nada? Porque, digo, ¿qué tiene que no estén oficialmente “en una relación” si ya hasta les has puesto nombre a sus futuros gemelos?

A veces los “nada” son más todo para la situación sentimental de una mujer que, bueno, los “todo” (y he de ahí la explicación por la cual friend-zoneamos al amigo que se esmera demasiado en tratarnos bien. Ajá, somos masoquistas.) Pero, tristemente, a veces nuestro “nada” toma la decisión de convertirse en otro de nuestros ex. Ex “nada”, en este caso. (Qué patético suena.)

Y, ya saben, deja de llamar y de contestarte los mensajes y de buscarte. Así nomás. Sin razón alguna (porque es muy raro el caso en el que te diga: “Hola. Oye, ya no quiero seguir con esto porque…”.) Y entonces estás tú quebrándote la cabeza y formulando una lista de posibles teorías sobre el hecho de que te haya dejado de hablar:

  • “Seguro aquella niña que me odia y que es su amiga le lavó el cerebro, le dijo cosas malas de mí”. Ajá, y como él tiene 3 años, pues es fácil que se deje manipular. Obvio.
  • “Tal vez quiere ver qué tanto me importa. Sí, eso es: me está poniendo a prueba. No debo dejar de buscarlo sino hasta que se dé cuenta de que realmente me importa”. En todo caso de que esto sea posible, digo, ¿con qué clase de hombre tan chantajista y controlador te estás metiendo?
  • “Le dejé de gustar porque me teñí el cabello y ahora compro mi ropa en otra tienda. Seguro piensa que cambié. Ya no me ve guapa”. No. O sea, no. O, bueno, probablemente sí, ¿pero realmente importa? Si tú te ves más guapa ahora (aun si no lo estás), eso es lo que importa. No cómo te vean los demás, sino cómo te veas tú.
  • “Seguro se sintió mal porque tengo muchos amigos y, pues se pone celoso y piensa que, pues no le estoy siendo fiel y…”. Te recuerdo que no son nada y, por tanto, no deben de explicarse nada.
  • “Es que su ex le está rogando mucho”. PUES QUE SE VAYA CON ELLA, HOMBRE. Favor que te hace.

Como dice Marina de Marina & the Diamonds en Homewrecker: “The good are never easy, the easy never good”, es su problema si él no lo entiende.

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¡Es la canción para ponerte de buenas luego de un casi break-up! En verdad. Ésa y… Sweet Nothing de Calvin Harris y Florence Welch,

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pero no si aún estás muy susceptible.

Y, a todo esto, la única explicación por la que ahora verdaderamente sean nada es: no vale la pena. En vez de un “estás mejor sin él”, lo que ahora se utiliza es eso: un “no vale la pena”, hasta que eventualmente te lo creas. Pero existe un modo en el que puedas superar este casi break-up mucho más rápido y sano que como si fuera uno de verdad y uno por el cual valiera la pena llorar, todo lo que tienes que hacer es sacarlo de tu vida. Pero sin inmadureces.

  • No lo borres de Facebook, no.
  • No lo bloquees de WhatsApp ni de Twitter, no.
  • No le mande amenazas de muerte a cualquier mujer que se le acerque, no.
  • No le escribas y borres un “te extraño” a cada minuto en su conversaciones, no.
  • No lo asesines y luego tires su cuerpo al río más cercano para fingir que todo fue un accidente, no.

Todo lo que tienes que hacer es, literalmente, sacarlo de tu vida: actuar como si ya no estuviera en tu vida. Es bastante sencillo, lo que pasa es que las mujeres nos complicamos mucho, pero en verdad es muy fácil:

  • Si ibas a algún lado porque sabías que él estaba allí, ¡ya no lo hagas! Punto.
  • Si te metías a checar su perfil y su última conexión cada día para hacerte más daño, ¡ya no lo hagas! Punto.
  • Si eras tú la que lo buscaba, ¡ya no lo hagas! Punto.
  • …y si no, ¡CON MAYOR RAZÓN! ¿Para qué empezar ahora?

Face it, ya es demasiado tarde. Bueno, sí, la verdad es que no es muy sencillo para las mujeres porque no somos tan prácticas como los hombres, pero he aquí unos cuantos consejos que pueden ayudar:

  • Sé fuerte y no lo elimines de ninguna red social, pero borra su número de tu celular. Esto te prevendrá muchas catástrofes como: llamarle borracha, enviarle un “te extraño” a plena madrugada de sábado y, bueno, seguir checando su última conexión.
  • Distráete. OK, sí, esto suena muy de “maldita niña ridícula sin vida”, pero admitámoslo: un casi break-up siempre te deja como una maldita niña ridícula sin vida. Sin embargo, digo, haz lo que te gusta, no sé, como: inscríbete a un gimnasio, sal más, adopta perritos callejeros temporalmente para encontrarles un hogar, consíguete un trabajo, audiciona para una obra de teatro… No sé, haz algo, todo menos contratar a un investigador privado para que te diga qué está haciendo él por las tardes (aunque, bueno, somos mujeres: a veces no lo necesitamos).
  • NO LES HABLES DE ÉL A TUS AMIGAS, no. Te convencerán de seguirlo intentando, aunque no sepas realmente qué es lo que debas de seguir intentando.
  • En los break-ups comunes se utilizan comedias románticas, en los casi break-ups se utilizan películas de acción y suspenso. (No de terror, no; ya vas saliendo de escenas bastante escalofriantes.) Las películas de acción y de suspenso te entretienen, te llaman la atención, te hacen pensar un poco y generalmente son protagonizadas por hombres muy guapos que curan cualquier pesar.

Ah, y si nada de lo anterior funciona, siempre recurre a los playlists para sacarte el sentimiento de encima, pero evita escuchar las siguientes canciones durante un tiempo:

  • Mío de Paulina Rubio.
  • Self-Taught Learner de Lissy Trullie.
  • I Want You de The Kooks.
  • Trátame suavemente de Soda Stereo.
  • Madness de Muse.
  • Just Like Heaven de The Cure.
  • Love Fool de The Cardigans.
  • …o cualquiera de Carla Morrison. Cualquiera.

Y, como sea, algún día lo superarás de tal manera que hasta podrás cantar una canción que lleve su nombre como título sin sentir que lo extrañas, o que lo quieres, o que le guardas rencor, o que tienes algo que decirle siquiera. Paciencia. Y sin Nutella, eh.

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